Diagnóstico

En la mayor parte de los casos, la infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) se descubre por casualidad al realizar un análisis de sangre (p. ej.: elevación de las enzimas hepáticas) con motivo de un reconocimiento médico rutinario o en el momento de donar sangre.

La pruebas diagnósticas para la hepatitis C se dividen en tres grandes grupos:

1. Pruebas hepáticas de diagnóstico por la imagen

2. Pruebas hepáticas invasivas

  • Biopsia hepática

3. Análisis de laboratorio

  • Análisis para detectar anticuerpos contra el VHC: ELISA (EIA) y RIBA
  • Análisis de biología molecular para detectar el ARN del VHC:
    RCP (reacción en cadena de la polimerasa)
    Esta prueba es tan sensible, que permite detectar cantidades de tan sólo 50 partículas víricas por mililitro de sangre. Este método se usa también para determinar el subtipo (genotipo) del VHC, que es muy importante por cuanto los distintos subtipos responden de modo diferente al tratamiento.
    Dado que el virus muta con frecuencia, los pacientes suelen tener múltiples copias del VHC que varían genéticamente, llamadas «cuasiespecies». Ello significa que la infección se asocia en realidad a una serie de ARN diversos dentro de un subtipo dado. La RCP es el método de referencia para determinar las cuasiespecies del VHC.
  • Análisis de biología molecular para detectar el ARN del VHC:
    ADN de cadena ramificada
    Aunque este método es más sencillo de aplicar a un gran número de muestras, es relativamente poco sensible, pues sólo es capaz de medir concentraciones de ARN del VHC superiores a 200.000 partículas víricas por mililitro de sangre.
  • Análisis inespecíficos de las enzimas hepáticas:
    Antes de la introducción de las pruebas basadas en la RCP, los análisis bioquímicos eran el método de referencia para diagnosticar la presencia de una infección por el VHC. Los análisis bioquímicos inespecíficos sirven para determinar la concentración de enzimas hepáticas como la alanina-aminotransferasa (ALAT) o la aspartato-aminotransferasa (ASAT), y permiten valorar la función hepática. Una elevación de las enzimas hepáticas es un dato indicativo de hepatopatía.